El sol y el clima según Svensmark

El IPCC y la corriente dominante del alarmismo climático niegan rotundamente la influencia del sol en el cambio climático (y la influencia significativa de ningún otro impulsor que no sea el CO2), entre otros motivos porque su cometido únicamente es demostrar y propagar que el único factor que influye en la temperatura de la atmósfera es el CO2. Cosa que choca bastante con el sentido común, teniendo en cuenta que el sol es el responsable principal de la temperatura en la tierra y ha habido períodos calientes y fríos en el pasado de la tierra. Pero dejando al margen el sentido común – podría parecer poco científico – un investigador danés que lleva investigando desde hace 30 años el fenómeno de la formación de nubes nos propone una hipótesis o explicación plausible para el cambio climático aparte del CO2.

Es triste constatar que los científicos que discrepan del IPCC son tratados como herejes en vez de establecer un dialogo científico y aceptar o falsificar honestamente los resultados de sus investigaciones. Esto en parte tiene su explicación en el hecho de que el dogma del Calentamiento Climático Antropogénico (CCA) es una doctrina con un fin definido: imponer una política climática a Europa. Digo Europa porque ni China ni la India, ni Estados Unidos se dejan gobernar por el IPCC, y siguen pensando que el CO2 no afecta: así China está construyendo una ingente cantidad de centrales eléctricas en base al carbón y aumentará sus emisiones de CO2 en los próximos decenios tan sustancialmente que cualquier esfuerzo mil-millonarío que haga Europa se evapora en la nada, o mejor dicho inflará las cuentas de determinados sectores de la economía. Y Estados Unidos se ha desconectado de los acuerdos internacionales, como es bien sabido.

Pues bien, Henrik Svensmark estudia la formación de nubes y tiene muchas razones para pensar que está en el buen camino. Las nubes son un impulsor mucho más potente que el CO2 para el efecto invernadero (y el IPCC las excluye en sus modelos de predicción o les da un papel mínimo), ya que la existencia de nubes baja sensiblemente la temperatura y la ausencia de nubes permite que el sol caliente la superficie de la tierra. Aquí vuelvo al sentido común, porque todos experimentamos que respiramos aliviados cuando una nube cubre el sol en pleno verano. Sabemos que en los últimos 100 años ha disminuido la densidad y frecuencia de nubes, permitiendo que por ejemplo en la Zugspitze, montaña más alta de Alemania, hayan aumentado los horas de sol en un 20% aproximadamente, pasando de 1600 horas a casi 1950 horas anuales.

La cuestión que Svensmark estudia está relacionada con los rayos cosmicos, la actividad solar y la formación de nubes. Básicamente explica que la actividad solar influye en los rayos cósmicos que pueden alcanzar la tierra.

La explicación sucienta es la siguiente:
a.) Un sol más activo provoca ; b.) viento solar más potente; c.) menos rayos cosmicos que consiguen penetrar en la atmosfera de la tierra; d.) menos ionisación atmosferica; e.) menos nucleación y crecimiento de nubes más lento; f.) menos CCN = Nucleos de condensación de nubes; g.) nubes con menos gotas; h.) menos reflectividad; i.) menos reflexión de la luz solar y una tierra más caliente.

La siguiente imagen extraida de la reciente publicación de Svensmark Force Majeure, The suns role in climate change, GWPF report 33, ilustra este proceso.

Svensmark, Force Majeure, traducido al castellano

Esto significa que, atendiendo a los ciclos solares, los cortos de 11 años y los más largos, cuando el sol es menos activo (actualmente) se puede esperar una bajada de la temperatura, debido a que más rayos cósmicos penetran en la atmósfera, más nubes se forman y por tanto más luz solar es reflejado al espacio. Por el contrario, la temperatura sube por la relativa ausencia de nubes con un sol muy activo (cosa que ocurrió entre 1950 y 1995 según Svensmark, Force Majeure, cap. 6, pag. 17), que podemos ver también en este gráfico de wikipedia que adjunto a continuación.

La actual baja actividad del sol (muchos meses con ninguno o muy pocas manchas solares) no tendrá un efecto en el clima hasta dentro de unos años, como es natural, por lo que no hay que perder el optimismo.

La estrecha relación entre actividad solar y rayos cósmicos que alcanzan la tierra lo demuestra el siguiente gráfico:

Obsérvese en el gráfico superior la curva roja con tendencia ascendente desde 1964 y en cada pico de rayos cósmicos la mención «Solar Min», o sea mínima actividad solar. Por tanto corrobora la teoría de Svensmark de que en mínimos solares más rayos cósmicos alcanzan la tierra.

Esta teoría tal vez careciera de importancia, si no fuera porque se puede demostrar una estrecha relación entre actividad solar y la temperatura a lo largo de la historia reciente de la tierra (holoceno), sí bien los cambios de la actividad solar influyen muy poco en la irradiancia que recibe la tierra. Lo revolucionario de las investigaciones de Svensmark es que ha demostrado en un experimento la relación entre ionización y formación de nubes, que con más detalle describe aquí. y con ello una explicación alternativa para los cambios climáticos.

Lo que realmente choca a personas con la mente libre es la reacción que recibe Svensmark por los resultados de sus investigaciones. En el artículo citado Svensmark cuenta que “Me asombró la cantidad de gente que me acusaba de estar haciendo algo terrible. Lo más estimulante para un físico es toparse con una cuestión no resuelta, y si hay una posibilidad de encontrar una explicación, todos tus compañeros te animan a que la busques. En mi caso me encontré exactamente con la reacción opuesta, como si me estuviesen diciendo «no deberías haber hecho esto». Fue muy extraño, pero desde entonces siempre ha sido más o menos así.”

Y muy acertadamente constata el autor del artículo, que “Probablemente no haya hoy mayor herejía científica que cuestionar el papel del CO2 en el aumento de las temperaturas”. Y esto es muy preocupante, porque detrás de este hecho que describe la realidad científica actual no hay otra cosa que un tipo de inquisición que detracta cualquier investigación discrepante y una fé ciega en el papel del CO2 cuyo único motivo son los enormes intereses que hay detrás del cuento del CO2. Y esto vuelve a ir en contra del sentido común, ya que los defensores del papel del CO2 descartan la posibilidad de cualquier otro factor que pueda influir en el calentamiento o en el enfriamiento. De hecho, los modelos actuales que pronostícan un calentamiento peligroso no sólo se basan unicamente en el CO2 como impulsor de este calentamiento, sino – y lo que es más grave – no son capaces de explicar calentamientos y enfriamientos en el pasado de la tierra, y su estrategia ahora es negar estas variaciones en la temperatura histórica de la tierra, al igual que mediante truculentos ajustes manipulan los datos para que sus curvas hockey stick o no sigan reflejando un calentamiento cuando desde el año 1998 no hay calentamiento o este es mucho menor de lo pronosticado por el IPCC. Esto es un hecho a pesar de que los alarmistas cada día se inventan nuevos trucos para apoyar su hipótesis, como describen aquí en este artículo.

Tengamos en cuenta también que ninguna ciencia seria se apoya en niños como Greta Thunberg y ninguna ciencia seria difama a científicos que sugieren otras hipótesis para una observación. Es insólito que una niña como Greta Thunberg esté hablando en importantes actos políticos (ONU, DAVOS etc) y esto es una prueba irrefutable de que el tema del CO2 es un tema político para impulsar una agenda política determinada, y el IPCC no se creó para salvar a la humanidad sino como una entidad política dependiendo de la ONU para llevar a cabo un agenda política.

Como bien dice Henrik Svensmark en su entrevista publicada en Youtube lo hechos son que:

“No creo que nos dirijamos al desastre porque no hay nada en el registro de datos que indique que el número de tormentas, sequías, es decir, sí, huracanes y demás fenómenos –  no están aumentando como se esperaría de todas las cosas que se escuchan. Así que no creo que nos dirijamos a un desastre, y si la sensibilidad climática al CO2 es menor que la que se obtiene de todos estos modelos climáticos, entonces el cambio de temperatura, ya sabes, en los próximos cincuenta años, podría ser bastante pequeño…”

Finalmente, no nos debe sorprender que los organismos creados para defender la doctrina del CO2 hagan todo para desacreditar a Svensmark, pero a mi me convence más lo que dice Svensmark:

«Estoy casi seguro de que el calentamiento también tiene causas naturales y de que los rayos cósmicos son los principales responsables. No podemos describir el mecanismo exacto, pero sí tenemos claves muy importantes.» Esto es modestia científica y no lo que dicen los alarmistas: «Science is settled», o sea la ciencia está resuelta, no hay nada más que se pueda descubrir. Esta arrogancia recuerda mucho al papel que la iglesia católica ha jugado durante 2000 años.

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