Fake News (II)

Hay tragedias que nos afectan sin duda, pero quienes utilizan las tragedias para sus propios fines y su propaganda son detestables.

Una de las últimas tragedias ambientales, los incendios en la selva amazónica, son un ejemplo de la información sesgada, intencionada, falsa con la que nos bombardean los medios de corriente principal (Main Stream Media). Nos dicen que el Amazonas es el pulmón verde de la tierra, sin el no podríamos sobrevivir o estaría en peligro nuestra supervivencia.

La verdad es que la selva amazónica no es el pulmón verde, como constata la FAO en este artículo. La razón es fácil de entender: La vegetación absorbe CO2 en el proceso llamado fotosíntesis y produce azucar y oxígeno. De ahí la idea de que la vegetación es buena siempre. No obstante, la vegetación también absorbe oxígeno, de un lado para la respiración celular y por otra para descomponer materia orgánica, arboles caidos etc. Para la descomposición es fundamental la temperatura ambiental y la humedad, ambos factores son altos en la selva, por lo que allí la descomposición de la material orgánica va muy rápido y consecuentemente absorbe gran cantidad de oxígeno.

Esto explica porqué la selva amazónica puede como mucho ser un sistema vital de balance cero en cuanto al oxígeno, pero no el «pulmón verde». En realidad los bosques boreales (climas fríos y templados) de siberia, donde la descomposición es más lenta que el crecimiento, el balance de creación de oxígeno es positivo, al igual que en las vastas extensiones de praderas americanas, australianas o tibetanas (Nagqu Grassland). Pero lo que más oxígeno produce en la tierra es el fitoplancton de los mares (principalmente algas), que puede alcanzar el 50% de la producción total de oxígeno y hasta el 70-80% según otras estimaciones.

Debemos ser prudentes y no creernos todo lo que nos dicen y tener un poco de inquietud para corroborar las noticias que nos quieren predisponer en un determinado sentido. Lo mismo ocurre con el enfoque exagerado en los medios de comunicación en eventos climatológicos extremos cuyo objetivo claramente es crearnos una predisposición mental para creer todo lo que nos cuentan sobre el cambio climático.

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