Los responsables de la 1ª GM

En el centenario del inicio de la Primera Guerra Mundial, un inglés, Christopher Clark, sorprendió con una aparente nueva versión sobre las causas de la Gran Guerra con su espeso libro: Sonámbulos. Relativiza la supuesta culpa del emperador alemán con la ficción de que todas las potencias europeas no pudieron evitar el fatal desenlace de un conflicto puramente local (Serbia).

Pocos años después se ha publicado otro libro que da una versión totalmente opuesta a esta teoría cándida de la condición de sonámbulos de todos los actores políticos principales. «Sie wollten den Krieg» (Ellos querían la guerra) de Wolfgang Effenberger y Jim Macgregor (editores).

Demuestran en base a documentos primarios que desde principios del siglo 20, unos 10 años antes del estallido de la guerra que costó la vida de 15 millones de personas, se fraguó un pequeño grupo de personas alrededor de Alfred Milner que impulsó la creación del Committee of Imperial Defence (CID) que realizó estudios pormenorizados tanto para la futura guerra como preparativos para el bloqueo total de Alemania por mar mucho antes de la guerra. Los testigos son Maurice Hankey y A.C.Bell quienes describen detalladamente la planificación de la guerra: Hankey en «The supreme Command» y Bell en «A History of the Blockade of Germany». El objetivo era aislar por completo Alemania.

El Porqué de esta enemistad es plausible y demostrable: Alemania había evolucionado desde su unificación en 1871 de un gran cliente de la economía inglesa a un cada vez más importante competidor en los mercados mundiales de aquel entonces. No sólo superó Inglaterra en fabricación de acero, sino unos años antes de la guerra Alemania suministraba gran parte de las locomotoras para el desarrollo del tren en Inglaterra, cuando 30 años antes todas la locomotoras se importaron desde Inglaterra.

Según el historiador y estratega marino y historiador oficial de la Royal Navy Julian Corbett, Lord Hankey y sus colaboradores en el gobierno británico planificaron «con una ordenada integridad en el detalle que no tenía paralelismo en nuestra historia» (Corbett, Sir Julian: Official History of the War, Naval Operations, Vol. I, 1920, pag 18 – citado en el libro de Effenberger, pag. 9).

Lo realmente sorprendente es que en la literatura especializada sobre la catastrofe del siglo 20 (Clark, Winkler, Münkler, Friedrich y Leonhard) se buscan en vano los apellidos Hankey, Bell o Corbett.

Añado a esta pequeña reseña que nuestra idea de la Gran Guerra es errónea no sólo como consecuencia de estas revelaciones sino tambien por el simple hecho de que Alemania fue forzada a la guerra (fue la última en mobilizar sus tropas y el emperador Wilhelm II al conocer la respuesta de Serbia al ultimatum de Austria expresaba su alivio porque consideraba que con ella se había disuelto el peligro de guerra) y los Aliados sabían perfectamente que la planificación defensiva de Imperio Alemán ante la amenaza de la guerra en 2 frentes le obligaba a invadir Belgica (Plan Schlieffen) por lo que las mismas fuerzas pro guerra inglesas habían entablado intensas y minuciosas planificaciones sobre el envío de tropas inglesas a Francia en un tiempo record al estallar la guerra deseada y sobre la defensa de Belgica que en lugar de ser neutral como se declaraba, había colaborado durante años con Inglaterra en esta planificación.

Sin entrar en más detalles recomiendo la lectura de esta compilación de artículos de historiadores criticos y libres de ataduras ideológicas o políticas.

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